Ahlan wa Sahlan

Un paralelo es un invento moderno a priori inofensivo, una forma de dividir la tierra en sectores para delimitar zonas. Pero a veces se convierte en algo más, una forma perversa de dividir territorios, una excusa para separar a la gente. Aún a riesgo de simplificar, así fue cómo el paralelo 38N se convirtió en la linea divisoria entre las dos coreas, una frontera marcada por una línea imaginaria. El 32N no es una frontera ni un muro propiamente dicho, esta vez no fue necesario porque ya hubo una mano de pulso firme que con un lápiz verde separó la tierra. Hoy esa línea está marcada con kilos y kilos de hormigón y piedra que separan zonas, bloquean sueños, aíslan a personas.

Os invitamos a escuchar los susurros que se escapan entre el hormigón...


jueves, 3 de febrero de 2011

Fi yidar...


Hemos perdido la cuenta del tiempo que llevamos aquí. Viviendo día a día nos vamos acercando a la realidad de este pueblo del que aunque pensáramos que algo sabíamos por el volumen de documentales, libros y noticias que hemos visto, leído y oído; cuanto más conocemos, más conscientes somos de que la verdad es aplastante: no tenemos ni idea de lo que ocurre en los límites de seguridad (ya sean de cemento,  o de vallado electrificado) que impone Israel.

Nos movemos kufiyya roja al cuello, bebemos café árabe sin azúcar, comemos falafel a 3 shekels, farfullamos algo de árabe, pero cada vez que parece que nos vamos a mimetizar con el ambiente, volvemos a tener la sensación de que aun estando aquí, ocurren millones de cosas a nuestro alrededor de las que no somos conscientes.

El primer día que llegamos aquí, S.  el contacto que nos da cobijo en su casa, nos dio una clave para entender la situación en Palestina, nos comentó que su pueblo vive bajo tres ocupaciones; La que mantiene Israel, irracional, La que ejerce la Autoridad Palestina, incomprensible y La cultural, basada en toda una tradición que mantiene atados a los palestinos y palestinas no solo por medio de LAS religiones.

En aquel momento, la explicación nos pareció muy ocurrente y clarificadora, pero ahora mismo, después de haber conocido distintas ciudades y realidades de este empedrado país, nos parece brillante. La división entre el propio pueblo palestino es palpable, cada uno cree en una forma distinta de enfrentarse a la ocupación: no normalización, múltiples formas de acción directa, enfrentamiento con Israel, con la propia autoridad palestina… solo les une creer en su tierra arrebatada, en la casa de su tío demolida, en ver morir las raíces que crecen del muro que mata su futuro.

Fi yidar ... (Hay muro...)


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